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Independientemente del cambio reglamentarios y de los intereses
de la F1, sin duda, el Gran Premio de Silverstone fue una
carrera emocionante y llena de imprevisibilidad. La largada
fue muy interesante, con una muy buena partida de Vettel,
que adelantaba a Webber gracias a la mejor tracción del
lado impar por la lluvia. Alonso también salía muy fuerte
e intentaba pasar a Webber sin conseguirlo, mientras Hamilton
remontaba posiciones curva a curva.
A partir de ahí las posiciones se consolidaban y Vettel
comenzaba con afirmarse en la punta con su Red Bull RB7,
pero esto no era tan bueno como aparentaba en los primeros
giros. El problema estaba en el calentamiento de las gomas
en una pista tan fría y semimojada, que limitó mucho la
lucha de los Ferrari.
Los McLaren parecían resurgir después del día de ayer, Hamilton
progresaba de la décima a la quinta posición, adelantando
incluso a su compañero de equipo, que era sexto. La pista
se secaba, el ritmo del 150º Italia comenzaba a mostrarse
hasta el punto de que Alonso era ya más rápido que los RB7
en torno a la vuelta siete.
A partir del décimo giro se iniciaba el baile de paradas
en boxes para montar los neumáticos slicks para piso
seco, pero el asturiano no consiguió pasar a Webber en su
pit stop. Además, este primer juego de gomas nuevas resultó
muy difícil de calentar para la Ferrari, lo que le costaría
una posición tanto a Alonso como a Massa, que perdían su
puesto ante Hamilton y Button, respectivamente.
Sin embargo, las cosas cambiaban a partir de la vuelta 18,
donde Alonso comenzaba su serie de vueltas rápidas. Una
vez recuperado el ritmo los Ferrari comenzaron a presionar
a sus competidores y Fernando Alonso pasaba a Hamilton haciéndole
un exterior soberbio con el DRS. Lo mejor para los de Maranello
era que la distancia con los Red Bull lejos de aumentar
había disminuido mucho.
La siguiente parada sería la clave de la carrera, pues en
la vuelta 28, Vettel y Alonso entraban
al box para realizar su segundo pit stop, pero el alemán
ha perdido tanto tiempo por un problema con el gato trasero,
que perdía la posición al asturiano, así como con Hamilton.
Desde ese momento, el 150º Italia no hizo más que mostrar
un ritmo fuertísimo, metiendo en pocas vueltas muchos segundos
al resto de rivales. Sin embargo, la carrera no acababa
aquí y todavía quedaban bastante sorpresas, pues Hamilton
era atacado por Vettel, aunque el alemán sólo consiguió
pasar al británico en su pit stop. Más tarde, la mayor degradación
de las gomas del de McLaren hacía que perdiese la posición
incluso con Mark Webber y a punto estuvo de perderla también
con Felipe Massa en la última vuelta. Pero la pericia del
inglés defendiendo la posición fue excepcional.
Así las cosas McLaren, a pesar de correr en casa, no ha
obtenido un gran resultado, pues Jenson Button se veía obligado
a abandonar el Gran Premio cuando ha salido de su pitstop
sin la tuerca delantera de su MP4-26.
Al margen de los equipos punteros hay que destacar la sobresaliente
actuación de dos jóvenes pilotos, como son Sergio Pérez,
que ha acabado séptimo con el Sauber, y Jaime Alguersuari,
que ha logrado, nada menos, que concluir la tercera carrera
consecutiva dentro del top ten y, por tanto, puntuando.
Lo mejor de todo es que el de Toro Rosso partía desde la
posición 18 y ha acabado en la 10ª, lo que es una buena
remontada. El resultado de todo ello es que el catalán ha
superado ya en la clasificación de pilotos a su compañero
de equipo, Sébastien Buemi, que se veía obligado a abandonar
la prueba tras un toque con Paul di Resta.
Bien también por los Mercedes GP, pues sus dos coches han
acabado en el top ten, a pesar del stop and go que se veía
obligado a hacer Michael Schumacher. Por su parte, los dos
Hispania han conseguido acabar la carrera, haciendo gala
de su proverbial fiabilidad. Ojalá añadan a esta gran característica
una mejor competitividad, sobre todo, ahora que el equipo
se está españolizando más que nunca.
En
dos semanas la F1 volverá a las pistas en otro circuito
mítico, como es el de Nürburgring, pero aún correrán muchos
ríos de tinta en torno a la polémica con los difusores soplados.
En este sentido, cualquier opinión es perfectamente justificable,
pero parece más que claro que el principal daño se lo ha
llevado Red Bull. Al menos, por ahora. Habrá que ver qué
nueva genialidad se saca de la mente Adrian Newey, el padre
del RB7, pues menospreciar la reacción de los de la bebida
energética sería muy poco inteligente. Veremos lo que pueda
suceder en el Gran Premio de Alemania, la patria del líder
del Mundial, Red Bull, en apenas quince días.
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